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Cómo cuidar los puntos de la cesárea

Una higiene adecuada y saber moverte son clave para que las suturas de la cesárea evolucionen correctamente.

Gemma Cardona. Asesora: Carme Miras, matrona.
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Cómo cuidar los puntos de la cesárea

Si tu bebé ha nacido por cesárea, en los días siguientes estarás más dolorida y tu recuperación será algo más lenta que si hubiera nacido en un parto vaginal. Sin embargo, el cuidado de los puntos es menos engorroso que si te hubieran hecho una episiotomía.

Prácticas de higiene

En muchos hospitales te animarán a ducharte ya al día siguiente de la operación. En casa, sigue con este hábito (olvídate por ahora de bañarte). Lávate con agua y jabón; la matrona te dirá si debes aplicar luego un antiséptico.

En el hospital te habrán cubierto la herida con un apósito y quizá debas mantenerlo unos días. Aunque es cómodo porque evita roces con la ropa, si la herida está evolucionando bien lo ideal es dejarla algún rato al aire libre a diario (sin exponerla directamente al sol). Puedes hacerlo tras la ducha.

Aliviar las molestias

Al principio es normal que la herida te duela (el ginecólogo puede prescribirte analgésicos). Para evitar molestias al hacer algún esfuerzo abdominal, como toser o reír, un truco es apretarte la barriga con un cojín cuando notes que vas a hacerlo.

¿Qué pasa con los puntos?

La herida tarda 10-15 días en cicatrizar. Más o menos en este tiempo te programarán la primera visita postparto. Tras examinarla, si todo va bien, te extraerán los puntos si no son reabsorbibles o las grapas que tengas (no duele, pero puede ser molesto).

Una vez que esté cerrada puedes aplicar una crema o aceite, como el de rosa mosqueta.

¿Cómo debes moverte?

El médico te animará a levantarte al día siguiente del parto. Los puntos de sutura no demandan cama; al revés, la actividad es buena. Pero con prudencia: no pretendas empezar una vida normal desde el primer día, tu cuerpo te indicará hasta dónde llegar.

Si te hicieron la cesárea, es normal que te sientas molesta estando mucho tiempo de pie; acuéstate un rato y descansa (siéntate en la cama, ponte un cojín en la tripa, gira el cuerpo y sube las piernas).

Para levantarte de la cama, igual: recula hasta el borde de la cama, recoge las piernas, ponte una almohada en la tripa, gira el cuerpo y baja las piernas apoyando los pies en el suelo. Sujeta la zona con la almohada e incorpórate.

Si quieres saber más sobre posibles complicaciones que pueden surgir con los puntos lee aquí.

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