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El padre en el postparto

Tu mujer y el bebé han vuelto a casa y, aunque te sientes feliz, tus nuevas responsabilidades te asustan un poco. Sé positivo. Estás preparado para "dar la talla" como padre y como pareja.

Miguel Ángel Conesa, psicólogo
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Padres y bebé

Para empezar, no te exijas demasiado y no te abrumes. Guíate por tus sentimientos de ternura hacia tu mujer y hacia el pequeño y, con respecto a él, aunque tengas muchas dudas sobre cómo cuidarle, déjate llevar por tu instinto paternal. ¡También existe!

El segundo paso para que estos primeros días de caos no os lleven a la desesperación es reconocer las necesidades físicas y emocionales de tu pareja. Hazle sentir confiada y demuéstrale que comprendes cómo se siente, que estás dispuesto a dar lo mejor de ti para que todo vaya bien, que no vas a quererla menos porque durante unos días se encuentre triste y deprimida...

Compartir las tareas es de sabios

Para frenar sus miedos e inseguridades bastará con que de vez en cuando hagas comentarios positivos sobre los feliz que te sientes con ella, lo guapa que se está poniendo... Escucha sus preocupaciones y sus comentarios relativos a la etapa tan especial que estáis viviendo y demuéstrale que todo lo que te cuenta te interesa. Así lograrás que se sienta acompañada y protegida, evitarás que la angustia la invada y harás que le vaya siendo más fácil asumir su nuevo papel.

Para no agobiaros, es fundamental que ninguno de los dos os sintáis responsables en exclusiva de vuestras nuevas tareas. Por eso, lo mejor es que los dos colaboréis en el cuidado del pequeño.

Es evidente que no podrás sustituir a tu mujer durante las tomas si amamanta al bebé, pero sí podrás encargarte de bañarle, cambiarle los pañales, echarle y levantarle de la cuna... Así, además de quitar responsabilidades a la nueva mamá, evitarás que adopte posturas que pueden serle dolorosas.

Otro aspecto que debes tener en cuenta es que los dos necesitáis un tiempo para adaptaros al bebé, igual que él lo precisa para adaptarse a vosotros. Ármate de paciencia y no pretendas coger el ritmo de vuestra forma de vida en un par de días. Como poco necesitaréis dos o tres semanas para empezar a controlar la situación.

Procura tomarte las cosas con buen humor (es fundamental para salir adelante) y demuestra a tu pareja que, a pesar de los imprevistos, no pierdes los nervios. Comportarte así es otro modo de cuidar de ella y de facilitarle el descanso, lo que a su vez se traducirá en una recuperación mucho más rápida.

Si discutís, hacedlo con cabeza

Al pasar de pareja a padres deberéis tomar muchas decisiones importantes sobre la marcha, a veces sin tener una guía clara. Discutir será casi inevitable, pero lo importante es saber hacerlo bien, para que estos episodiso no afecten a vuestra relación. Éstas son las claves:

  • Sed diplomáticos y educados. No os gritéis ni intentéis humillaros. El objetivo es mejorar vuestra convivencia, no machacaros mutuamente.
  • Criticad sólo una cosa cda vez. Sacar los trapos sucios de golpe es una agresión muy fuerte, que pondrá "de uñas" al otro.
  • Discutir en privado. Excepto a vosotros, a nadie más le importa lo que tenéis que deciros.
  • Reflexionad sobre lo que os dice el otro. Si no, ¿para qué discutís?

¿Sientes celos de su relación?

Algunos padres primerizos sienten que, desde que el bebé está en casa, todos los mimos de su mujer son para el niño. Y hay algo de cierto en ello, pues la nueva madre empieza a compartir esos besos y atenciones que hasta ahora eran para su marido. No te avergüences de tus sentimientos (son más habituales de lo que crees) y para consolarte, reflexiona sobre estos aspectos:

  • Que el niño se lleva todo el tiempo de tu mujer es verdad. Que acapara todo su amor, no.
  • Es normal que vuestra relación de pareja sufra altibajos, hasta que os ajustéis a vuestra nueva realidad, pero como todos los periodos de cambio, acabará pasando.
  • La mejor manera de participar en esa relación tan íntima que viven las dos personas a las que más quieres es actuar con humildad: demostrando que estás ahí y que pueden contar contigo. A un bebé sólo se le quiere queriendo a la madre.

En cualquier caso, ten la absoluta seguridad de que tu pareja y tu hijo te necesitan más que nunca, aunque a ti no te dé esa impresión. ¿Qué harían sin ti, que eres su fuerza, su apoyo, su ayuda más incondicional y su fuente de mimos y atenciones?

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