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Aprovecha tu estancia en la maternidad

No tengas prisa por volver a casa. Los días que permanezcas en la clínica tras el parto son esenciales para tu recuperación, para fortalecer los lazos de unión con tu pequeño y para resolver tus dudas respecto a los cuidados que debes procurarle.

Silvia Cándano
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Madre en la maternidad

Ahora que tu hijo ya está contigo, es lógico que quieras volver a casa cuanto antes. Sin embargo, hasta que os den el alta, debes intentar sacar el mayor partido a tu estancia en la maternidad.

La misión principal del personal sanitario es contribuir a tu restablecimiento físico. El médico te visitará una vez al día para comprobar la evolución de tu herida vaginal (si te hicieron la episiotomía) o abdominal (si el parto fue por cesárea).

También vigilará tus entuertos, las contracciones con las que el útero recupera su tamaño, y tus loquios o secreciones vaginales, para detectar posibles infecciones. Y controlará tu dieta y la regulación de tu ritmo intestinal.

LAS ENFERMERAS, TUS MEJORES ASESORAS

Después de la visita del ginecólogo, serán las enfermeras las que se harán cargo de ti a lo largo del día. Irán a verte para preguntarte cómo te encuentras, te pondrán la cama de limpio... No te extrañes si insisten en que te levantes y pasees por la habitación. Lo hacen porque así reactivas tu circulación sanguínea. De todos modos, la primera vez que te incorpores hazlo despacito y cuando haya alguien contigo, porque podrías marearte.

Las enfermeras también te indicarán la manera de asearte hasta que te cicatrice la herida de la episiotomía. Deberás hacerlo con agua hervida y un gel antiséptico, como mínimo tres veces al día y cada vez que vayas al baño. Al asearte, hazlo con mucho cuidado, dándote ligeros toquecitos con una toalla suave de algodón (no te frotes). Y antes de vestirte, asegúrate de que tienes la zona perfectamente seca, porque la humedad dificulta la cicatrización.

No dudes en preguntarles cualquier duda que te surja sobre el aspecto y el cuidado de tu bebé: si es normal que haya hecho caca negra, cómo debes amamantarle para que succione bien y no te duela el pecho, cómo debes bañarle, asearle, curarle la herida del cordón umbilical... Sus consejos te serán de gran utilidad.

LIMITA LAS VISITAS Y LAS LLAMADAS

También es bueno que les comentes tus miedos e inseguridades. Así obtendrás respuestas prácticas y tranquilizadoras, al ver que son muy normales. Por ejemplo, tal vez te sientas mal si no quieres a tu hijo tanto como habías imaginado. No te alarmes, puede deberse al agotamiento físico o al hecho de que el amor maternal no siempre surge de un modo repentino.

Aprovecha los días de ingreso para consolidar la relación con tu bebé. Háblale, acaríciale y no temas cogerle en brazos aunque te parezca muy frágil, porque el contacto físico contigo favorece su adaptación a su nuevo ambiente.

Procura olvidar las preocupaciones relativas a tu casa y a tu vida laboral, descansa mucho y duerme todo lo que puedas (pide a tu pareja que limite las visitas y las llamadas telefónicas). E intenta no descuidar tu aspecto físico. ¿Qué te ha quedado tripa? De momento es normal. Irá bajando en los próximos días y en unos meses habrás recuperado tu figura.

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