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El papel del padre en el parto

En la gran mayoría de los casos el papá puede estar presente en este momento tan especial. Y su papel durante el parto es cada vez más participativo.

Sandra Sánchez. Asesor: Juan Ignacio Zúñiga, tocoginecólogo
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El papel del padre en el parto

Seguro que, desde que te quedaste embarazada, estás compartiendo con tu pareja unos meses maravillosos. Quizá haya alguna molestia física típica de tu estado o ciertos quebraderos de cabeza y preocupaciones sobre cómo irá todo cuando nazca el bebé, pero en general vives esta época con mucha emoción junto al futuro papá ¿verdad?

Y cuando se va acercando la fecha en la que esperáis que nazca vuestro hijo, surge una nueva cuestión no siempre sencilla de responder: ¿es una buena idea que el padre esté presente en el paritorio o sería mucho mejor que esperara fuera el gran acontecimiento?

Hay tres variables a tener en cuenta: los deseos de él, los tuyos y la opinión del médico que te atenderá en el parto. Decidáis lo que decidáis, es importante que tengáis claro que si el parto se complica, puede que el tocoginecólogo pida que el papá espere fuera de la sala.

Esto también ocurre comúnmente si el bebé llega al mundo por cesárea, aunque cada vez son más los hospitales en los que se permite la asistencia del padre en este caso, sobre todo si se trata de una cesárea programada.

Por tanto, no está de más que, aunque tu pareja desee fervientemente ver nacer a su hijo, se conciencie de que podría no ser así. Y que, del mismo modo, tú sepas que aunque prefieras que él esté contigo, en ese caso podrías quedarte sola con el equipo médico. Comprenderlo y asumirlo te ayudará a estar más tranquila y segura.

Razones para decidir que no entre al parto

Una vez conocida la postura del médico, toca pensar en la vuestra. ¿Cuándo es recomendable que el padre no entre?

En primer lugar, no debe hacerlo si él no lo desea. Si tiene claro que prefiere no estar presente, no hay que presionarle, es una opción respetable y tendrá sus motivos.

Probablemente no esté seguro de mantener el tipo, le dé mucha aprensión la sangre, los hospitales... Hay quien lo pasa realmente mal. Si él cree que va a ser más un estorbo que una ayuda, es preferible que se quede fuera.

Por otro lado, la mayoría de las embarazadas quieren que su pareja las acompañe en este momento tan importante en la vida de los dos, pero también hay muchas que prefieren estar solas, centradas en sus respiraciones y sus pujos, sintiéndose seguras con las indicaciones que les vayan haciendo los profesionales que las atienden.

¿Cuándo debería entrar?

Cuando los dos tengáis claro que lo deseáis. El parto es una experiencia en la gran mayoría de los casos fabulosa y que recordaréis siempre, por eso te anticipamos que merece la pena vivirla juntos.

Lo cierto es que eso de que el papá se desmaye y haya que atenderle a él en vez de a la parturienta suele suceder en las películas, pero es algo excepcional en la vida real. La emoción y las ganas de vivir ese momento superan a los miedos de los hombres más aprensivos y quienes se animan a estar en la sala de partos, normalmente repiten.

Pistas para saber si ayudará en el nacimiento del bebé

Para hacerte una idea de si el futuro papá representará una ayuda para ti en el parto, hazte estas preguntas: ¿Ha estado implicado durante todo el embarazo? ¿Te ha sabido cuidar cuando anteriormente has estado enferma?  ¿Él es “buen enfermo”? ¿Ha ido contigo a clases de preparación al parto? ¿Ha mostrado su interés por acompañarte y ayudar a nacer a vuestro hijo?

Si las respuestas a todas estas preguntas son afirmativas, no hay ninguna duda: tu pareja debe estar presente en el parto y ésta será una gran experiencia para los dos, en la que os apoyaréis mutuamente (sobre todo él a ti, que eres quien más lo necesita en ese momento). Si hay respuestas afirmativas y negativas, tenéis que pensarlo bien, pero es posible que sea buena idea que asista. Y si todas las respuestas son negativas... que ni se lo plantee; lo vivirás mejor sola con el equipo médico.

¿Cuál será su papel en el parto?

Su lugar está a tu lado, cogiéndote de la mano o ayudándote a incorporarte si tienes que hacerlo. Y a partir de ahí, brindándote todo su apoyo y siguiendo tus instrucciones y las del médico, la matrona o la enfermera que te atiendan.

Esto es, diciéndote palabras cariñosas y de ánimo (o permaneciendo en silencio, simplemente acompañando, si tú lo prefieres así) y ayudándote a seguir las respiraciones que habréis aprendido en las clases de preparación (si desde el principio sabéis que asistirá al parto, es aconsejable que vaya a ellas contigo; aprenderá mucho sobre el proceso del parto y eso le dará mucha seguridad).

También puede darte fuerza y energía cuando la matrona te indique que ha llegado el momento de empujar para ayudar al niño a nacer. Puede secarte la frente o humedecerte los labios con un poquito de agua si el médico lo permite (durante el parto en principio no podrás beber).

En caso de que el nacimiento se alargue y vayas perdiendo fuelle, puede masajearte la espalda e intentar que te relajes y recobres fuerzas para seguir adelante.
Y en el instante en que el bebé vaya por fin a salir, es posible que la matrona le pregunte si quiere coger él mismo al pequeño para ponértelo sobre tu pecho. Y también es probable que le ofrezcan el gran honor de cortar el cordón umbilical, siguiendo las indicaciones del profesional. Será una experiencia única, si está animado y no es excesivamente temeroso, y le encantará vivirla.

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