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Una carrera hacia la vida

Se dieron mucha prisa en nacer y con el mismo empeño pugnan ahora por superar su inmadurez y salir adelante, en una carrera de fondo que casi siempre acaban ganando.

Susana Pardo Gárate. Asesores: médicos y enfermeras de Neonatología de la Clínica Belén de Madrid.
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Bebé prematuro evolución normal.

Al entrar por primera vez en una sala de Neonatología sorprende el silencio acogedor que lo envuelve todo. Un silencio roto a momentos por el sonido amortiguado de un transistor, las conversaciones a media voz entre las enfermeras o el débil llanto de alguno de estos pequeños que reclama la atención de los adultos allí presentes.

Entre ellos, los papás, que colaboran con médicos y enfermeros a pie de incubadora para lograr el anhelado “happy end” a estas historias heroicas y portentosas, como los bebés que las protagonizan.

HISTORIA DE UN PEQUEÑO LUCHADOR

Entre pasillos, Marta cuenta a otra mamá los progresos de su pequeño Matheo. Pese a su recién estrenada paternidad, Marta y Edwin conocen bien la preocupación que genera un hijo. Aunque el embarazo iba perfectamente, una noche Marta sintió un fuerte dolor en el vientre que la obligó a acudir a urgencias.

Los médicos dijeron que podrían ser gases y le aconsejaron tomar una infusión. Pero el dolor no cesaba y una semana después, Marta ingresaba de urgencia en la Maternidad del Gregorio Marañón, donde le practicaron una cesárea. Así nació Matheo, con 26 semanas y media de gestación y 540 gramos de peso.

Marta explica la gran confusión que le embargó en aquellos momentos: “No entiendes nada, es como un sueño, algo irreal que no te está pasando a ti. De repente, nada es como lo habías imaginado.Todo sucede tan rápido...”.

A Edwin le emocionó “verle tan pequeñito y con tantas ganas de vivir. Aceptamos el tratamiento pensando que si en el peor caso no servía para Matheo, en un futuro podría ayudar a otros como él”. Matheo pertenece al grupo de los denominados grandes prematuros, nacidos antes de la semana 30, con una clara inmadurez de los sistemas respiratorio y digestivo y problemas para mantener la temperatura y la humedad corporal.

Por eso necesitan la ayuda de la incubadora, fármacos y otros instrumentos médicos que suplan estas funciones, y poner toda su energía en madurar y salir adelante.

VALIENTES DESDE LA CUNA

La lucha titánica de estos chiquitines es digna de admiración.De “auténticos valientes” los califica Elena, enfermera que lleva seis años cuidando a los bebés prematuros de la Clínica Belén de Madrid.

Y esta opinión la suscribe su compañera Helena, ducha también en el tema, pues ya lleva ocho años bandeándose con prematuros y sorprendiéndose al ver cómo superan sus dificultades: “Son niños más fuertes, se ve a la legua.Y, curiosamente, las niñas parecen más fuertes aún. Será una selección natural, pero es así: las niñas salen adelante con más facilidad”.

Niño o niña, no debemos olvidar que la inmensa mayoría de los bebés prematuros se recuperan sin secuelas, tras pasar un tiempo en la incubadora. Incluso muchos de los que presentan trastornos graves por su inmadurez. La existencia de Matheo lo corrobora: con sólo dos semanas de vida ya era un veterano en cirugía, tuvo que ser intervenido de corazón y estómago de forma consecutiva.

Las dos operaciones fueron un éxito y, dos meses después, nuestro pequeño protagonista sigue al pie del cañón y mejorando cada día, para satisfacción y tranquilidad de sus padres: “Es muy duro y pesado, pero a la vez muy gratificante, ver crecer al niño cada día y ser testigo de cómo mejora. Produce una extraña mezcla de emoción y tristeza.Verle bien te da fuerzas para seguir luchando".

Categoría: Salud
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