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Cómo cambiar al bebé de postura

Aún no tiene la fuerza suficiente para moverse en la cuna a sus anchas. Por eso, debes ayudarle a cambiar de postura.

Silvia Cándano. Asesor médico: Juan Manuel Sanz-Gadea, pediatra.
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cambiar al bebé de postura

Los bebés no paran de moverse, salvo cuando son recién nacidos y apenas tienen fuerza para hacerlo. Por eso conviene que los padres estemos atentos y los cambiemos de postura a ratitos, para impedir que pasar tanto tiempo tumbados les perjudique.

Siempre boca arriba

Ya sabes que para dormir debes tumbar a tu hijo boca arriba, porque está comprobado que esta postura disminuye el riesgo de muerte súbita. Ahora bien, esto no significa que debas mantenerle siempre mirando al techo. Lo ideal es que unas veces le eches así y otras le pongas con la cabeza hacia un lado y luego hacia el otro (siempre boca arriba).

El motivo es que los recién nacidos tienen los huesos del cráneo muy blanditos y si le pones siempre del mismo lado, se le puede aplanar por esa zona. Si a tu hijo le ocurre, llévale al pediatra para que le examine la cabeza. Lo normal es que evitando echarle de ese lado la deformación se le corrija sola, con el crecimiento. Pero si no ocurre así y en lugar de desaparecerle se le acentúa, la alteración pasará a ser una plagiocefalia y para corregirla el especialista tendrá que ponerle un casco rígido durante un tiempo.

No te agobies: el tratamiento no es doloroso (aunque sí resulta un poco incómodo por el calor) y pasados unos cuantos meses tu pequeño tendrá la cabeza perfectamente redondita.

Hazle estiramientos

Además de cambiarle de postura, acuérdate de estirar a tu hijo las piernas y los brazos de vez en cuando (muy flojito, sin hacerle daño). Con esta práctica tan fácil y sencilla le beneficias enormemente:

  • Favoreces su desarrollo muscular (los recién nacidos tienden a encogerse y a adoptar la típica posición fetal).
  • Evitas que se le duerman las extremidades (esto es debido a la inmadurez de su sistema circulatorio).
  • Previenes la posibilidad de que al pasar mucho tiempo en la misma posición, la parte del cuerpo sobre la que descansa más peso se le enrojezca, algo que no tiene importancia pero que puede hacer que te lleves un susto (también se debe a la falta de madurez de su sistema circulatorio).
  • Realizar a diario estos estiramientos, además de ejercicios suaves de pedaleo con las piernas y de apertura de brazos, es especialmente importante si tu hijo ha nacido prematuro, porque así erradicas la posibilidad de que se le atrofien los músculos.

Además, al cambiar a tu hijo de postura evitas que la zona del cochecito o de la cuna donde está echado se recaliente y el niño acabe sudando.

En cualquier caso, ten presente que al cogerlo y al echarlo en la cuna o en el cochecito debes proceder despacio y con mucha delicadeza, sujetándole bien la cabeza y los hombros con una mano y la zona inferior de la espalda, el culete y las piernas con la otra. Así evitarás asustarle y que tenga sensación de vértigo.
Recuérdaselo a las visitas y evita que se pasen al niño de unos a otros si le notas inquieto, para no crearle miedo ni inseguridad.

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