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Buenas noches (de verdad)

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Buenas noches (de verdad)

A partir de los seis meses el bebé puede dormir toda la noche seguida en su propio cuarto. Pero es evidente que no todos los pequeños lo consiguen a esta edad. De hecho, aproximadamente un 35% de los niños españoles con edades comprendidas entre los seis meses y los cinco años tienen problemas para dormir.

Si el vuestro es uno de ellos, lo más probable es que sus dificultades se deban a que no se cumplen las condiciones que favorecen un buen descanso nocturno.Tomad nota de lo que conviene hacer:

Relajarle. Evitad que llegue exhausto a la cama (el cansancio excesivo impide el sueño) y, media hora antes de acostarle, procurad que esté tranquilo y que no llore, poned música relajante de fondo y no le expongáis a la tele.

Ponerle la ropa justa. Debe ser cómoda y que no le haga pasar frío ni calor. En cuanto a la ropa de cuna, lo mejor es prescindir de sábanas y mantas con las que el niño pueda enrollarse y meterle en un saco-pijama que le mantenga abrigado, le impida taparse la cabeza y le permita libertad de movimientos.

Comprobar que está a gusto. Para ello debe estar saciado, limpio, haber eructado y no sentirse molesto (comprobad que el pañal no le aprieta, que no tiene doblada la orejita sobre la que está echado...).

Crear un clima propicio para el sueño. Su habitación debe estar bien ventilada (abrid las ventanas durante un rato, antes de llevar al niño allí), el ambiente no debe estar reseco (poned recipientes con agua en los radiadores y cambiadlos a diario) y la temperatura debe rondar los 22 ºC. Si las paredes del cuarto están pintadas en colores claritos,mejor, porque estos tonos relajan a los bebés. Cuando entréis en la habitación para acostarlo, no deis la luz; mejor encended la del pasillo, para ir creando un ambiente propicio para que se duerma.

Transmitirle sensación de seguridad. Además de repetir su ritual de sueño, acercadle su peluche o un pañuelo impregnado con el olor de papá o de mamá.También es importante que el bebé no se sienta perdido en la cuna: limitad su espacio con unas toallas pequeñas enrolladas, colocadas en los laterales o en el cabecero, puede ser la solución para que se sienta más protegido y así duerma mejor.

Acostarle a la hora adecuada. El cerebro no está igualmente predispuesto para dormir a cualquier hora del día. Pasa por unas fases en las que tiene mayor facilidad para quedarse dormido y por otras en las que le cuesta más.

Estas etapas no se suceden de la misma manera en todos los niños, pero todos reaccionan igual si se les pasa “su hora de dormir”: el cansancio les pone nerviosos y, como a su cerebro tampoco “le apetece” dormirse, están toda la noche en danza.

Por eso es importante que conozcáis los tiempos de sueño de vuestro hijo y tratéis de respetarlos.

Como datos generales, recordad que a los niños menores de un año conviene acostarlos antes de las 8 de la tarde; entre los 12 y los 36 meses, la hora idónea para llevarlos a la cama es entre las 20.30 y las 21.00 h, y a partir de los cuatro años, nunca más tarde de las 21.30 horas.

Eliminar los motivos que pueden provocar que vuestro hijo tarde mucho en dormirse o tenga un sueño intranquilo está al alcance de vuestra mano. Hacedlo y veréis cómo a partir de entonces os da las buenas noches, pero de verdad.

Categoría: Dormir bien
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